El síndrome de ovario poliquístico (SOP) ahora también se conoce como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP). Descubre por qué cambió el nombre, qué significa y qué implica para tu diagnóstico.

Si en tu consulta médica o en redes sociales has escuchado hablar del Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), no es un diagnóstico nuevo ni distinto: es el nuevo nombre del síndrome de ovario poliquístico (SOP), una de las condiciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva.
El cambio se estableció mediante un consenso internacional publicado el 12 de mayo de 2026 en la revista The Lancet, liderado por la Universidad de Monash (Australia) y respaldado por 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS). El proceso incluyó encuestas a más de 14,000 profesionales de la salud y pacientes de distintas regiones del mundo.
¿Por qué cambió el nombre? Porque "poliquístico" resultaba impreciso: lo que se observa en el ultrasonido no son quistes en el sentido estricto, sino folículos pequeños que no terminaron de madurar, y no todas las mujeres con SOMP los presentan. Además, el nombre anterior centraba la atención solo en el ovario, cuando en realidad se trata de una condición que involucra varios sistemas hormonales y metabólicos del cuerpo.
Es importante saber que este es un cambio de nomenclatura, no una enfermedad distinta: si tu diagnóstico dice SOP, sigue siendo válido. Durante el periodo de transición (2026–2028), es normal encontrar ambos términos —SOP y SOMP— usados de forma indistinta en consultorios, estudios y materiales de salud.

Los síntomas del SOMP varían mucho de una mujer a otra: algunas tienen manifestaciones leves y otras síntomas más marcados. Entre los más frecuentes están las alteraciones menstruales, como ciclos irregulares, muy espaciados o incluso ausencia de menstruación (amenorrea), así como el acné y la piel grasa, relacionados con el exceso de andrógenos.
También es común el hirsutismo, es decir, el crecimiento de vello en zonas como el rostro, el pecho o el abdomen, y en algunos casos la caída de cabello con un patrón similar al masculino, conocida como alopecia androgénica. Otro síntoma frecuente es el aumento de peso y la dificultad para bajarlo, incluso llevando hábitos saludables, lo que puede resultar muy frustrante para quienes lo viven.
Además, muchas mujeres presentan resistencia a la insulina, que puede no dar síntomas evidentes pero se detecta en análisis de laboratorio, así como dificultad para embarazarse debido a ciclos de ovulación irregulares o ausentes.
También pueden presentarse ansiedad, depresión o cambios en la imagen corporal asociados a estos síntomas, por lo que el acompañamiento emocional es parte importante del manejo.
La causa exacta del SOMP todavía no se conoce por completo, pero la evidencia apunta a un origen multifactorial:
Es común que se presente en varias mujeres de una misma familia (madre, hermanas).
El cuerpo no responde adecuadamente a esta hormona, lo que eleva su producción y, con ello, la de andrógenos.
Antecedentes familiares de SOMP o diabetes tipo 2, sobrepeso u obesidad, y sedentarismo, aunque también puede presentarse en mujeres con peso normal.
Los síntomas suelen empezar en la adolescencia, cerca de la primera menstruación, aunque también pueden aparecer o hacerse evidentes en la edad adulta, muchas veces cuando la mujer busca embarazarse.
Por ahora, los criterios diagnósticos no han cambiado con el nuevo nombre: se siguen basando en los llamados criterios de Rotterdam. Para un diagnóstico de SOMP se requieren al menos dos de los siguientes tres elementos: alteraciones en la ovulación o el ciclo menstrual, como ciclos irregulares, poco frecuentes o ausentes; hiperandrogenismo, es decir, niveles elevados de andrógenos en análisis de sangre o signos clínicos como acné, hirsutismo o caída de cabello; y una morfología ovárica característica en el ultrasonido, con folículos múltiples, o niveles elevados de hormona antimülleriana (AMH).
Además del ultrasonido pélvico, tu ginecóloga puede solicitar estudios de sangre para revisar hormonas (FSH, LH, testosterona, prolactina), glucosa en ayunas, insulina, HbA1c y perfil de lípidos, y así descartar otras condiciones con síntomas similares, como problemas de tiroides o hiperplasia suprarrenal.
Uno de los cambios de enfoque más importantes que trae el SOMP es reconocer que el componente metabólico no es un efecto secundario, sino parte central de la condición. Se estima que una proporción alta de mujeres con SOMP tiene algún grado de resistencia a la insulina, incluso quienes no tienen sobrepeso.
Esto se traduce en un mayor riesgo, a largo plazo, de:
Por eso, el seguimiento del SOMP no debería limitarse al ciclo menstrual: idealmente involucra también revisión metabólica periódica, y en algunos casos, apoyo de nutrición o endocrinología.
El tratamiento se adapta a los síntomas, la edad y si la paciente busca o no embarazarse. No existe una "cura" única, pero sí opciones que ayudan a controlar los síntomas y reducir riesgos a largo plazo:
La alimentación equilibrada y la actividad física regular son la base del manejo. Incluso una reducción moderada de peso puede mejorar la sensibilidad a la insulina, ayudar a regularizar los ciclos y reducir síntomas como el acné o el hirsutismo.
Los anticonceptivos hormonales suelen usarse para regular el ciclo menstrual y reducir el exceso de andrógenos, siempre que la paciente no esté buscando embarazo en ese momento.
Medicamentos como la metformina pueden recetarse para mejorar la respuesta del cuerpo a la insulina, apoyar la regularidad menstrual y reducir el riesgo de diabetes tipo 2. La decisión siempre debe tomarla tu médica considerando tu caso particular.
La dificultad para embarazarse es una de las preocupaciones más frecuentes en mujeres con SOMP, y se relaciona principalmente con ciclos de ovulación irregulares o ausentes. Sin embargo, muchas mujeres con SOMP logran embarazarse, ya sea de forma espontánea tras cambios en el estilo de vida, o con apoyo médico. Entre las opciones que puede indicar una especialista están:
Durante el embarazo, las mujeres con SOMP pueden tener mayor riesgo de diabetes gestacional o presión arterial alta, por lo que el seguimiento médico antes y durante la gestación es especialmente importante.
Es momento de buscar atención ginecológica si:
Un diagnóstico oportuno permite empezar antes el manejo y reducir el impacto en tu salud metabólica y reproductiva a largo plazo.
Si te identificas con varios de estos síntomas, en Plenna puedes agendar una consulta con ginecólogas que evalúan tu caso de forma integral, sin listas de espera y sin necesidad de trasladarte, para orientarte sobre el diagnóstico y el manejo más adecuado para ti.
Recibir un diagnóstico de SOP o SOMP puede generar muchas dudas, y es normal. Lo importante es recordar que se trata de una condición que se puede manejar, y que entre más pronto se identifique, más herramientas hay para cuidar tu salud hormonal, metabólica y reproductiva.
En Plenna acompañamos este proceso con un enfoque cercano y sin juicios, para que tomes decisiones informadas sobre tu cuerpo en cada etapa.
Es la misma condición hormonal, con un nombre más preciso. El cambio se estableció en un consenso internacional publicado en The Lancet en mayo de 2026, porque el término "poliquístico" no reflejaba bien la naturaleza metabólica y hormonal (no solo ovárica) de la condición.
No existe una cura definitiva, pero sí es una condición que se puede controlar. Con el tratamiento adecuado, muchas mujeres logran regular sus síntomas y reducir los riesgos de salud asociados a largo plazo.
Se debe al exceso de andrógenos (hormonas típicamente asociadas al hombre, pero presentes también en la mujer), que estimulan la producción de grasa en la piel y el crecimiento de vello en zonas como el rostro, el pecho o el abdomen.
Se necesitan al menos dos de tres criterios: alteraciones en la ovulación o el ciclo menstrual, niveles elevados de andrógenos (o signos clínicos como acné o hirsutismo), y hallazgos característicos en el ultrasonido ovárico.
No. Muchas mujeres con SOP/SOMP no presentan quistes ni la morfología ovárica característica en el ultrasonido, y esa fue justamente una de las razones para cambiar el nombre.
La resistencia a la insulina está presente en una proporción importante de mujeres con SOMP, incluso sin sobrepeso, y contribuye al aumento de andrógenos, a la dificultad para bajar de peso y al riesgo metabólico.
Sí, la resistencia a la insulina asociada al SOMP incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, por lo que el seguimiento metabólico periódico es importante.
Sí, aunque puede requerir más esfuerzo debido a la resistencia a la insulina. Cambios sostenidos en alimentación y actividad física, junto con seguimiento médico, ayudan a mejorar los resultados.
No. El SOMP también se presenta en mujeres con peso normal; el sobrepeso puede intensificar algunos síntomas, pero no es una condición exclusiva de él.
¿Cuáles son los tratamientos para el SOP?
Incluyen cambios en el estilo de vida, anticonceptivos hormonales para regular el ciclo, medicamentos para mejorar la sensibilidad a la insulina y, si se busca embarazo, inductores de ovulación u otras técnicas de reproducción asistida según cada caso.
Sí, suelen usarse para regularizar el ciclo menstrual y reducir el exceso de andrógenos, aunque no son adecuados para quienes buscan embarazarse en ese momento.
Algunos síntomas, como las alteraciones menstruales, dejan de ser relevantes tras la menopausia, pero el componente metabólico (riesgo cardiovascular, resistencia a la insulina) puede persistir, por lo que el seguimiento sigue siendo importante.
Puede diagnosticarse desde la adolescencia, cerca de la primera menstruación, aunque en muchos casos se identifica en la edad adulta, a veces al buscar embarazo.
Ambos pueden estar involucrados. La ginecóloga suele ser el primer punto de consulta, y según los síntomas puede sumarse apoyo de endocrinología, nutrición o psicología para un manejo integral.